Dicho popular venezolano que describe con humor la dificultad de las despedidas en la cultura caraqueña. En Venezuela, donde las reuniones familiares se extienden indefinidamente, marcharse es todo un ritual que este refrán observa con picardía.
Προσθέστε την τοπική σας παραλλαγή στην εφαρμογή AdagIA.
Λήψη