Refrán colombiano que expresa una creencia popular en el destino. En Bogotá y toda Colombia se usa con humor resignado para aceptar que algunas personas parecen predestinadas a ciertos roles, buenos o malos.
AdagIA ऐप में अपना स्थानीय संस्करण जोड़ें।
ऐप डाउनलोड करें