Refrán castellano de uso cotidiano en Valparaíso. Enseña gratitud y aceptación de los regalos sin criticarlos. En el contexto porteño, refleja la solidaridad entre vecinos de los cerros.
Refrán castellano de uso cotidiano en Valparaíso. Enseña gratitud y aceptación de los regalos sin criticarlos. En el contexto porteño, refleja la solidaridad entre vecinos de los cerros.